La figura del psicólogo perito forense es bastante desconocida a día de hoy. El hecho de escuchar la palabra forense ya conlleva pensar en la muerte, y en realidad significa “lo relativo al derecho y la justicia”. Un peritaje es un trabajo o estudio realizado por un perito o experto con la finalidad de corroborar determinadas circunstancias o hechos, por lo que la psicología forense es la rama que se encarga de realizar informes psicológicos judiciales.

La actividad profesional de los psicólogos forenses consiste principalmente en realizar una evaluación psicológica y en la preparación y ratificación de informes psicológicos periciales en cualquiera de las diferentes órdenes jurisdiccionales. Lo que se pretende es  aportar al proceso judicial una valoración más objetiva de la conducta humana a través de técnicas e instrumentos psicológicos que ayuden al juez a dictar sentencia. En el informe pericial se deben valorar los hechos o circunstancias psicológicas que sean de interés o necesidad para el proceso judicial.

Cada vez son más los jueces que acuden a los psicólogos (ya sean privados o pertenecientes a la Administración de Justicia), solicitando asesoramiento para valorar todas las cuestiones que tienen que ver con el estudio de las condiciones psicológicas de los actores jurídicos. Por ejemplo, en la sentencia del Tribunal Supremo de 21 de noviembre de 1992 (RJ 1992\9624) se afirma que la psicología permite aportar medios de conocimiento que el Tribunal no podría ignorar en su juicio sobre la credibilidad del testigo y que, por sí mismo, no podría obtener en razón del carácter científico especializado de los mismos. Lo concluido en el informe psicológico pericial es de utilidad para el juez para aclarar cuestiones sobre la persona.

ÁREAS DE TRABAJO

La emisión de un informe psicológico puede darse en diferentes áreas del derecho, cada caso es único y conlleva una metodología específica y adecuada a las circunstancias del peritado y demanda del juez.

Las principales áreas de trabajo que en las que se lleva a cabo son:

Derecho penal: En Derecho Penal se pueden distinguir dos grupos sobre los que puede versar la pericial. El primero es el grupo de los imputados o infractores. El segundo grupo es el de víctimas del supuesto delito.

En imputabilidad su aplicación gira en torno al delincuente, el origen del delito y la consecuente imputabilidad. Se evalúa el estado mental del sujeto y se pone en relación la enfermedad mental con el delito, haciendo especial hincapié en si sabe lo que hace y si quiere hacerlo. Se responde en la mayoría de los casos a preguntas como: ¿eran plenas sus capacidades de querer, entender y obrar?

En la evaluación de la víctima, su estado y sus posibles secuelas, se hace una valoración el estado previo, sus circunstancias particulares y su evolución.

Derecho de familia:  Las principales áreas son las custodias parentales, regímenes de visitas, tutela de menores, patria potestad, procesos de adopción y evaluación psicológica de las causas de nulidad en el matrimonio. En el área del derecho de familia hay bastante demanda de la figura del psicólogo perito para hacer valoraciones de la idoneidad parental.

Derecho laboral: Incapacidad laboral, secuelas por accidente laboral, detección de simulación, mobbing o acoso en el trabajo.

Derecho civil: tutelas, incapacitación de adultos, internamientos psiquiátricos involuntarios, capacidad testamentaria, evaluación del consentimiento.

La solicitud del informe pericial vendrá por el juez, el letrado, el fiscal o una de las partes, designándose un perito del turno de oficio o uno privado.  En cualquier caso el psicólogo forense está obligado a cumplir con las normas del sistema judicial y a ser objetivo e imparcial en su informe.

Para la elaboración del informe pericial se usan dos herramientas:

– La entrevista diagnóstica, estructurada o semiestructurada, enfocada a lo relativo a la demanda.
– Test y pruebas diagnósticas estandarizadas, adecuadas al área de peritación en función de lo solicitado.

Así mismo, el campo de la psicología forense se aplica también a la credibilidad de los testigos en un proceso judicial o revisión de otras pruebas emitidas por psicólogos no forenses y que pueden necesitar ser revisados y validados.

Fuente: La Mente es Maravillosa

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