¿Hay diferencia entre una sonrisa verdadera y una falsa? Pues sí, y la primera es, a todas luces, mucho mejor. En la sonrisa genuina y espontánea, la expresión es mucho más simétrica (y más bonita) que en la forzada. Además, la sonrisa verdadera activa una serie de músculos en la zona de la boca y los ojos de manera inconsciente, algo que la fingida no provoca.

Este descubrimiento no es nuevo, lo hizo Guillaume Duchenne en el siglo XIX. Desde entonces, no han dejado de conocerse ventajas de sonreír. Aquí tienes unas cuantas:

 

1. ES FALSO QUE PRODUCE MÁS ARRUGAS

“No es cierto que quien sonría más tendrá más arrugas que quien no lo haga”, afirma Gloria Martínez Ayala, psicóloga. Explica que, durante la sonrisa genuina, se contraen entre 12 y 15 músculos faciales de los ojos y de la boca, por lo que la piel está “más tonificada” y su aspecto general “es mejor”.

La especialista asegura que, aunque es verdad que al sonreír se generan “arruguitas” alrededor de los ojos (como las llamadas ‘patas de gallo’), no son comparables a las que provoca, por ejemplo, fruncir el ceño.

 

2. RELAJA Y DESESTRESA

Según el psicólogo Antoni Martínez, al sonreír nos encontramos “mejor”. Esto ocurre porque esta expresión facial, entre otras cosas, reduce el cortisol u hormona del estrés.

“Es una especie de válvula que, junto al ejercicio, ayuda a liberar tensiones. Por eso, en los hospitales cada vez están implantando más técnicas de risoterapia. Disminuye tanto la ansiedad como el estrés”, apunta Gloria.

 

3. ABRE LOS CANALES DE COMUNICACIÓN CON LOS DEMÁS

Una de las cualidades más llamativas que tiene la sonrisa es que actúa como pegamento social. “Abre los canales de comunicación con otras personas y hace que nos sintamos mucho más cómodos y abiertos”, detalla Antoni.

Cuando sonreímos, continúa, la persona que tenemos enfrente constata que “venimos con intenciones amistosas” y descarta las pretensiones “ofensivas o negativas”, por lo que se muestra, también, más sonriente. En este caso, da igual que la sonrisa sea genuina o no (aunque siempre es mejor que lo sea). “En las charlas, en las reuniones… se utiliza mucho. Sólo hay que fijarse en los comerciales”, expone el psicólogo.

 

4. NOS HACE MÁS ATRACTIVOS PARA OTR@S

“Además, la gente que sonríe nos resulta más atractiva”, añade Antoni. Gloria incide también en que “una expresión sonriente siempre se valora a nivel social y cultural”.

Para ella, este gesto tiene el poder de aumentar el aprecio que los demás puedan sentir hacia alguien, o de mejorar la imagen que tienen de él.

 

5. SUBE LA AUTOESTIMA

Pero no sólo eso. La sonrisa ayuda a que uno mismo se vea mejor. Para comprobarlo, Antoni propone sonreír frente a un espejo: “Al principio se hace raro, pero pasados uno o dos minutos, conectamos con nosotros mismos”.

La clave para el psicólogo es que este gesto con uno mismo funciona “igual que sonreír a otro”, pero con el propio reflejo.

 

6. AUMENTA LA FELICIDAD Y LA DURACIÓN DE LA VIDA

Esta expresión también genera neurotransmisores como la dopamina, que tienen un efecto positivo sobre nuestro estado de ánimo, según indica Gloria. La sonrisa libera endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. “Cuando sonreímos, el cerebro interpreta que estás contento y libera sustancias capaces de alegrarte, como demuestra una gran recopilación de estudios“, justifica Antoni.

En una de estas investigaciones, relata, los participantes “debían sostener” durante un rato un lápiz con la boca, de forma que se les dibujara una falsa sonrisa. Al terminar, la mayoría de ellos confirmó que les había mejorado el humor. En el sentido contrario, un estudio reciente ha demostrado que la gente que se inyecta botox en las patas de gallo y pierde la capacidad de sonreír con naturalidad tiene más tendencia a deprimirse.

Además, diversas investigaciones sostienen que el estrés (que se reduce al sonreír) acorta la vida. “Los que se ríen viven más, son más felices”, defiende Gloria, apoyándose en un estudio de Psichological Science.

 

7. CALMA EL DOLOR

Otro de sus efectos más importantes es el “analgésico”, tal como resalta Gloria. “Hay estudios y ensayos hechos en pacientes con enfermedades crónicas que avalan que el dolor disminuye con la sonrisa”, explica.

La psicóloga invita a hacer esta prueba: “Imagina que te duele la cabeza a un nivel 8 sobre 10 y, por tanto, no te apetece ver la televisión. Pero hay una película de risa y decides verla. Si te ríes y echas unas carcajadas, probablemente el dolor baje a 6 o 5 de 10, porque cambias el foco de atención y liberas una serie de sustancias”.

 

8. ACTIVA LA CIRCULACIÓN Y ELEVA EL RITMO CARDÍACO

“Al reír a carcajadas se activan los músculos del cuerpo, como el abdomen o el costado”, comenta Gloria. Asimismo, afirma que se “agita” el ritmo cardíaco y se “activa” la circulación.

“Una sesión de 15 minutos de carcajadas podría equivaler a un paseo en bici de ese tiempo”, detalla.

 

9. PUEDE LUBRICAR LOS OJOS Y AYUDAR A LA DIGESTIÓN

La risa también puede tener más efectos positivos, siempre vinculados a su expresividad. “A veces, al reír a carcajadas, lloramos y se lubrican los ojos”, pone como ejemplo Gloria.

“Algunos expertos dicen que, con el masaje interno que se produce, se ayuda a la digestión”, agrega la psicóloga.

 

Para experimentar todos los efectos, Gloria aconseja una sonrisa verdadera. Y recuerda que, como demostró Duchenne, ambas pueden distinguirse.

Fuente: El Huffington Post

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