Muchos niños se angustian por el hecho de dormir fuera de casa, y aunque un poco de ansiedad es algo lógico, algunos experimentan más miedo de lo normal.

En los niños la angustia es un sentimiento normal ante el hecho de dormir fuera de casa o ir de colonias o de campamentos, tanto si se trata de la primera vez como si no. La mayoría de niños experimenta una mezcla de excitación y miedo a lo desconocido.

En general, es relativamente sencillo conseguir que los niños duerman fuera de casa sin que estén nerviosos. Para otros, en cambio, el miedo puede llegar a ser mucho mayor que el entusiasmo. En estos casos, el niño puede poner reparos a la experiencia de separación: ¿Y si me pongo enfermo? ¿Y si me pasa algo? ¿Y si les pasa algo a mis padres mientras yo no estoy?

Cuando están angustiados, algunos niños experimentan síntomas físicos, muchos relacionados con un sentimiento de ansiedad. Por ejemplo, tienen dolor en el estómago, las manos frías y sudorosas, dolores de cabeza, náuseas, etc.

¿Qué podemos hacer los padres?

  • Permite que tu hijo exprese todo lo que le preocupa y responde con calma a todas las preguntas que comiencen con “¿Y si…?”.
  • Asegúrate de que tu hijo está bien informado sobre el campamento, la casa de colonias, etc, y de las actividades que realizará allí.
  • Centra la atención del niño en las actividades que más le gusten, como nadar, jugar al fútbol, etc.
  • Acompaña a tu hijo a las sesiones de información previas al campamento.
  • Haz que el niño participe en los aspectos divertidos de los preparativos para el campamento.
  • Haz que la comunicación en estos casos sea fácil para tus hijos.
  • Ayuda al niño a ensayar; los niños pueden practicar estas experiencias yendo a dormir a casa de amigos o de otros familiares.

¿Qué debemos evitar?

  • Evita consolar al niño con frases tipo “Estarás bien”. El consuelo excesivo contribuye a que los niños angustiados tiendan a desconfiar de la opinión de los padres.
  • Evita decir a tu hijo qué debe hacer exactamente. Es más útil pedirle que elabore un plan realista para conocer nuevos amigos y encontrar actividades entretenidas.
  • No ignores el problema creyendo que todo se resolverá por sí solo.
  • No seas impaciente, no utilices frases como “¡Vas y punto!”.
  • No dejes que el niño evite la situación (“Bueno, no tienes la obligación de ir”).

¿Cuándo deberíamos buscar ayuda profesional?

Si bien cierto grado de angustia ante la salida a un campamento es normal, si el problema persiste o si los síntomas comienzan a interferir en el rendimiento escolar o en la posibilidad de hacer amigos, debes pedir ayuda.

Fuente: FAROS, Hospital Sant Joan de Déu.

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