A estas alturas, y gracias a sus muy reconocibles criaturas, el más implacable cronista de su generación (urbanitas, en la cuarentena, profesionales liberales, traumas para dar y regalar; bloqueos afectivos que a veces se confunden con indiferencia), Cesc Gay está construyendo una filmografía sencillamente impagable, que tanto contribuye a reconocer al homo hispanicus en actitudes que tantas veces vemos, o sufrimos, en los otros, pero raramente en nosotros mismos.

De todo esto va ‘Una pistola en cada mano’, ordenada a partir de duelos interpretativos de altísimo nivel (tendrán trabajo los académicos cara a los Goya) entre actores y actrices en estado de gracia, en una suerte de episodios cuya suma actúa como el dibujo de un caleidoscopio que somos nosotros mismos. Cada uno representa un concreto papel: el psicoanalizado, el maltratador, el impotente, el cornudo, el adúltero… Lo mínimo que se puede decir del film es que sabe transmitir con certeza, casi con quirúrgica precisión comportamientos (casi) siempre lejanos al heroísmo, pero nunca chabacanamente cotidianos. ¿Le extraña a alguien que ellas sean mucho más coherentes que ellos, que sepan poner con precisión los adjetivos a sus sentimientos, que se comporten siempre con una gota más de humanidad?

Fuente: Fotogramas

Link a la película disponible hasta el 1 de julio de 2014.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/version-espanola/

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