Puede resultar un tema algo peliagudo, pero tarde o temprano tendremos que afrontar una charla sobre la muerte con nuestros hijos. Desde el Centro Clínico de los Institutos Nacionales de la Salud nos llega Cómo hablar con los niños acerca de la muerte , una magnífica guía que da respuesta a cuestiones tabúes incluso para algunos adultos.

Aunque a veces pueda parecernos lo contrario, los niños son conscientes de prácticamente todo lo que sucede a su alrededor. No tiene sentido que intentemos restarle gravedad a un asunto como la muerte, pues enseguida se dan cuenta de cuando un adulto se siente incómodo o trata de ocultar algo. Todos eludimos aquellos temas que más nos afectan, pero cuando hay niños de por medio hay que tener una mentalidad abierta y ser receptivos a sus necesidades de comunicación.

A grandes rasgos, la guía nos recuerda que en estos momentos se debe:

  • Escuchar y aceptar sus sentimientos
  • Dar explicaciones sinceras sobre nuestras emociones
  • Responder en un lenguaje sencillo
  • Dar respuestas breves y comprensibles.

Además, no debemos tener miedo a explicarles que ni siquiera nosotros tenemos la respuesta a todas las preguntas sobre esta cuestión.

Es importante tener en cuenta que a lo largo de la vida tenemos concepciones diferentes de la muerte, también durante la infancia. Así, los niños de preescolar pueden pensar que la muerte es algo reversible o temporal; entre los cinco y los nueve años se comienza a entender que se trata de un fenómeno irreversible y que todos los seres vivos mueren, pero todavía no se percibe como algo personal. Sobre los nueve o los diez años y sobre todo durante la adolescencia es cuando se desarrolla el sentido de que es algo que afecta también a uno mismo. Es común que en esta etapa se formen concepciones filosóficas sobre la vida y la muerte, pues es una manera de darle sentido a la propia existencia.

Fuente: Centro Clínico de los Institutos Nacionales de la Salud

Anuncios