¿Sabías que la gratitud es la emoción más saludable para el organismo? Laura Mari, consultora, coach y experta en inteligencia emocional, nos da en esta entrevista algunos consejos clave que favorecerán la autoconsicència y autorregulación emocional de los niños, como fomentar que sean agradecidos.

¿Qué cree que pasaría si los niños aprendieran educación emocional desde pequeños, en la escuela? ¿Cómo se desenvolverían estos niños en el mundo laboral?

Se ha demostrado que los niños y niñas que se han formado en educación emocional disponen de mejor autoconocimiento y autorregulación emocional. Este tipo de personas, cuando trabajan en una organización, generan un mejor clima laboral que influye directamente en la salud de la empresa. Incluso, se ha demostrado que tienen la presión arterial más baja.

Esa es una buena prueba de la importancia de la educación emocional…

Además, los niños y niñas (futuros trabajadores) que saben autorregularse tienen más empatía y son capaces de sacar lo mejor de los demás, adecuando los roles a las capacidades de cada persona. Cuando la gente se siente comprendida, se compromete más con la organización, y el compromiso es el resultado de una organización sana. También se ha demostrado que los alumnos que hacen un buen uso de las emociones desempeñan un liderazgo positivo.

¿Cómo es un niño líder?

El liderazgo de los niños es muy diferente al liderazgo de los adultos. A menudo, un niño que ejerce el liderazgo en el patio, imponiéndose a los otros porque es el más fuerte o el que mejor juega al fútbol, no será un líder en el futuro. Un líder es una persona muy flexible que pone las necesidades de los demás por delante de las suyas, que tiene un objetivo y consigue que los demás lo compartan. Es aquel que tiene impacto y una influencia positiva en el grupo.

¿Cómo es un líder negativo?

Un líder negativo es aquel que utiliza emociones negativas para lograr su objetivo. Por ejemplo, el miedo, el rechazo, la amenaza o la manipulación. Un líder necesita seguidores ya que, si no, deja de ser líder. El sentido de pertenencia en los jóvenes es importante para su autoestima y, a veces, tienen que pagar un precio alto para sentir que pertenecen a un grupo. Es por eso que es tan importante formar a nuestros hijos emocionalmente antes de la adolescencia.

¿La autoconciencia y la autorregulación emocional son tan importantes?

Sí, son las habilidades más básicas que hay que aprender. Si el niño las conoce, conseguirá, además, retrasar la gratificación y, de esta manera, será más paciente en conseguir sus deseos. Las decisiones que tome serán más inteligentes desde el punto de vista emocional y, a menudo, acertadas. Se ha demostrado que los niños que practican más el sentido del humor saben desmontar mejor los argumentos agresivos, la coacción y la toxicidad que otros niños o adultos transmiten.

Hay muchos estudios que demuestran todo esto, ¿verdad?

Sí. El programa del Laboratorio de Emociones que dirige Mark Braket y que se ha implementado en diferentes escuelas se basa en un modelo de habilidades donde se trabaja con los alumnos el reconocimiento y la identificación de las emociones, y su gestión de una manera positiva. Se ha probado que estos niños obtienen mejores resultados académicos que los de otras escuelas.

¿Qué otras características se ha demostrado que tienen estos niños?

También se ha demostrado que estos alumnos tienen relaciones más saludables y de calidad, una mejor relación con la familia, que consumen menos drogas (tanto alcohol como tabaco), y que muestran un mejor aprendizaje y se involucran más en actividades fuera de la escuela.

¡Parece la solución a muchos problemas!

En escuelas donde había algún riesgo de exclusión social, los padres quisieron saber qué estaban estudiando sus hijos porque también querían aprenderlo. Incluso, muchos padres disminuyeron el consumo de drogas y alcohol y se redujo la reincidencia delictiva.

Muchos niños terminaron ayudando a los padres a regular las emociones. Por ejemplo, un niño le dijo a su padre que era normal que estuviera frustrado si no tenía trabajo, y que este sentimiento no era lo mismo que estar enfadado. Muchas veces, para intentar proteger a los hijos, escondemos las emociones negativas. Pero escondiéndolas estamos transmitiendo a nuestro hijo que las emociones negativas no se pueden comunicar, y él copiará este modelo.

¿Qué pasa con los niños que tienen poco contacto con la naturaleza?

Que desarrollarán el Síndrome de Déficit de la Naturaleza. Se ha demostrado que los principales síntomas de un niño que no está en contacto con la naturaleza son problemas físicos, obesidad, depresión, tristeza, ansiedad y falta de capacidad de concentración. Contrariamente, se ha probado que los niños que están habitualmente en contacto con la naturaleza tienen menos emociones negativas. Debemos ser conscientes de que la naturaleza es mágica. Si no podemos salir de la ciudad cada semana, vayamos al parque o a la playa.

Cada vez hay más niños que no disfrutan del momento y que sólo se preguntan qué harán más adelante…

Es el fenómeno de la adaptación hedónica, es decir, de la insatisfacción constante. Este fenómeno provoca que, cuando consigues algo que te satisface, ya estés pensando en la siguiente cosa que te tiene que satisfacer. Una manera de trabajar este problema es ser agradecido. Por la noche, podemos preguntar a nuestros hijos qué han hecho durante el día en vez de explicarles lo que harán mañana. Es importante ser agradecido. Debemos practicar la gratitud porque es la emoción más saludable para el organismo: libera endorfinas y oxitocina (la hormona que hace que el corazón lata mejor y se regule la presión sanguínea). Los niños que practican la gratitud disponen de más capacidad de concentración y mejor autoestima (se dan cuenta de todo lo que la gente hace por ellos), tienen el sistema nervioso más relajado y mejor psicomotricidad fina… ¡El corazón late mejor cuando somos agradecidos!

¿Es importante la creatividad?

La flexibilidad mental es importante para contemplar alternativas. La creatividad es innovación, hacer las cosas de diferente manera, y no todo el mundo tiene esta capacidad. Es por eso que es tan importante trabajar en equipo.

¿Todo el mundo tiene madera de líder?

Sí, no se nace siendo un líder. Cualquiera puede aprender a ser un buen líder si desarrolla y trabaja ciertos aspectos de la personalidad y algunas habilidades. Yo siempre les pregunto: “¿por qué alguien debería seguirte a ti?”.

¿Los niños más simpáticos y abiertos tienen más facilidad para ser líderes?

No siempre los niños extrovertidos tienen más habilidades para ser líderes. De hecho, los niños más tímidos son más observadores, pueden ser más empáticos y tienen la capacidad de no contagiar las emociones negativas.

¿Qué les dirías a los padres?

Que enseñar la empatía es la clave del futuro de la humanidad y, por tanto, debe educarse a los hijos en este sentido.

¿Cómo puede enseñarse la empatía en la escuela?

Hay un programa pionero en Canadá, que ha sido premiado y que se ha implementado en 1.700 escuelas: el Roots of Emphaty (raíces de la empatía). Consiste en llevar a la escuela a una madre y a su bebé de pocos días, y enseñar cómo progresa cada semana. Los niños toman conciencia de diferentes aspectos: qué siente el bebé, cómo es de vulnerable, que si se le da agua deja de llorar. En estas escuelas, los alumnos tienen más autoestima, son más conscientes de lo que son capaces de hacer, son más altruistas, han mejorado los resultados académicos, y muestran menos índices de bullying.

¿Cómo podemos enseñar la empatía en casa?

Un padre puede enseñar la empatía de diferentes maneras: puede hablar sobre las emociones, mostrar sus sentimientos y no censurar las emociones de su hijo. El niño debe apreciar que las cosas que hace provocan emociones.

¿Cómo se censuran las emociones de los niños?

Por ejemplo, conozco a una familia que tiene cinco hijos y el padre está poco tiempo en casa, pero los fines de semana los dedica plenamente a ellos y la madre sale más. Una de las hijas, Emma, de cinco años, se enfadaba mucho cuando la madre no estaba y el padre llevó a cabo una estrategia de distracción y después de imposición. Lo probó todo: el orden, la intolerancia, ignorarla… pero la niña seguía enfadada. Un día, el padre le preguntó a la niña si estaba triste porque la madre no estaba, y ella contestó que sí. También le preguntó si la madre cocinaba mejor que él y Emma respondió afirmativamente. El padre le confesó que él también estaba mejor cuando la madre estaba en casa. La actitud de Emma cambió radicalmente. Este es un ejemplo de cómo no censurar las emociones.

 

Esta es una entrevista realizada por La Granja , Granja Escuela que se dedica íntegramente a la educación y a la enseñanza de niños y jóvenes en edad escolar a través de las emociones.

Fuente: La Granja

Anuncios