Nuestra mochila educativa es pesada. En ella guardamos conocimientos básicos que hemos adquirido a la largo de nuestra vida, como hacer operaciones matemáticas, hablar idiomas o localizar determinados emplazamientos geográficos. A medida que nos hacemos mayores dirigimos nuestras metas educativas hacia aquellas carreras que nos permitirán, el día de mañana, poder ejercer una profesión que, en el mejor de los casos, nos ayudará a sentirnos cómodos y realizados. Aún así, y desde hace algunos años, cada vez son más las voces que reclaman que, tanto en la escuela como en la universidad, hay un talón de Aquiles pendiente, y que tiene que ver con la inteligencia emocional. Dicho de otra manera, que en estas etapas educativas no nos preparan para afrontar determinados retos de vida que todos nos encontramos tarde o temprano: las pérdidas, el fracaso, el conocimiento de nuestras emociones y pensamientos, la búsqueda de la felicidad, etc.

Las cinco sabidurías
Esta es la idea de partida del nuevo proyecto social de la Fundació Àmbit que desde el pasado año decidió crear un modelo distinto de universidad basado en aquellos conocimientos que nos permitan vivir la vida con más calidad y dar respuestas a conflictos interiores o situaciones de crisis como la actual. El proyecto, creado por Jaume Soler, presidente de Àmbit, ha sido bautizado con el nombre de Universit@rtdel viure, y parte de la premisa de que nuestro proceso educativo no termina nunca, y del convencimiento de que tenemos que continuar desarrollándonos y evolucionando durante toda nuestra trayectoria vital.

A pesar de que en el Reino Unido ya existe un proyecto similar, este tipo de universidad es nueva en nuestro país. Para Mercè Conangla esta línea va ir creciendo en un futuro: “tenemos que ser capaces de dar herramientas para que las personas, sea cual sea su momento vital, puedan llegar a alcanzar una armonía en su día a día, y tengan más recursos para poder ampliar su visión del mundo”. Los alumnos que se han matriculado cambian, por unas horas, la teoría y la práctica conocida por todos por clases con enunciados que van desde la experimentación de sensaciones y emociones, al compartimento de vivencias y espacios de crecimiento personal. 

La formación en esta universidad se puede alargar durante cuatro años, y cada uno de ellos consta de cinco módulos correspondientes a las cinco sabidurías que tienen que ver con las dimensiones que nos constituyen: corporal, espiritual, relacional, mental y emocional. “El ser humano no es sólo cuerpo y mente, está formado por diferentes ámbitos que están ligados entre sí y que forman un sistema en red. Es por ello que nosotros queremos trabajar todas estas dimensiones”, asegura Mercè Conangla, co directora del proyecto, junto a Jaume Soler. La psicóloga explica que todas las sesiones son muy vivenciales y que se trabajan con herramientas “que nunca hemos tenido o que habíamos perdido a lo largo de los años”. “El objetivo es facilitar a la gente elementos suficientes para poder construir su propio bienestar y felicidad”, sentencia Conangla.

Docentes voluntarios
Los responsables de la Universit@rtdelviure dejan claro que es un proyecto que nace con voluntad de servicio, por lo que todos los profesionales que participan lo hacen voluntariamente. “Ellos aportan conocimientos, tiempo e ilusión, y colaboran en la mejora y el crecimiento de las personas, ya que sólo así mejorará también nuestro mundo”, explica Conangla. A día de hoy hay más de 60 profesionales comprometidos con el proyecto, de diferentes ámbitos y experiencias. También hay nombres mediáticos como la escritora Miriam Subirana, el músico Natxo Tarrés o la periodista Elisenda Roca. “Si no fuera por la generosidad de estos profesionales, tendríamos un programa muy caro que no sería viable para nadie. Con lo que pagan los participantes se financia la viabilidad del proyecto”, detalla la responsable. El departamento d’Ensenyament de la Generalitat reconoce estas horas de los profesionales como horas de formación continuada.

El perfil de los alumnos matriculados es muy amplio, tanto por edad-de los 18 años a los 80 años- como en sus grado de formación y experiencia. Desde la dirección del proyecto explican que muchos de ellos son educadores y profesores, o personas con mucha experiencia en su profesión, pero que quieren hacer un abordaje no académico, basado en el crecimiento personal y la gimnasia vital. El centro también ofrece la posibilidad de matricularse en algún módulo determinado si hay plazas vacantes, sin necesidad de tener que hacer todo el curso. El reto, hacer de la aventura de vivir un arte. 

Fuente: La Vanguardia.

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